ElLeadNoticias.com/El Espectador
Sonia Bazanta Vides, más conocida como Totó la Momposina, falleció. La noticia fue confirmada a este diario por su mánager, Carolina Gotok.
De acuerdo con Gotok, los familiares de la artista, que viven en el exterior, viajarán a Colombia en los próximos días para rendirle un homenaje en el Capitolio junto a los Tambores de Totó. El próximo 27 de mayo, su cuerpo será trasladado a Bogotá para recordar su legado musical. La cantautora colombiana falleció a los 85 años. La cantante y bailarina oriunda de Talaigua, Bolívar, murió en Celaya, México, acompañada por su hija Angélica y sus nietos, según confirmó su mánager.
El Festival Cordillera de 2022 fue el último escenario que pisó Totó la Momposina. Desde entonces, se retiró de la vida artística debido a varios problemas de salud, entre ellos una enfermedad llamada afasia. Será recordada porque desde la década de los 70 recorrió decenas de países interpretando cumbias, porros, mapalés y bullerengues, convirtiéndose en la principal divulgadora de la música folclórica del caribe colombiano.
Sonia Bazanta Vides, conocida en el mundo artístico como Totó la Momposina, nació el 15 de agosto de 1948 en Talaigua, Bolívar, un territorio que entonces pertenecía a Mompox. Su infancia estuvo marcada por la violencia política que atravesaba Colombia en aquella época. Debido a su filiación con el Partido Liberal, su familia fue perseguida durante el periodo de La Violencia, lo que los obligó a desplazarse primero a Barrancabermeja y luego a Villavicencio en busca de seguridad y mejores oportunidades laborales.
Totó recuerda esos años como una etapa de miedo e incertidumbre. Aun siendo apenas una niña, tuvo que caminar esquivando cadáveres en las calles y esconderse para evitar que les hicieran daño. Ella y sus hermanos crecieron sin comprender del todo las razones de tanta brutalidad, pero conviviendo diariamente con el temor que dejó la violencia en miles de familias colombianas.
Cuando la situación para la familia Bazanta Vides se volvió insostenible, decidieron trasladarse a Bogotá. Allí comenzaron, poco a poco, a reconstruir su vida. El padre de Totó la Momposina empezó a trabajar como zapatero y lograron comprar una casa en el barrio Restrepo, entonces reconocido como el epicentro de ese oficio en la ciudad.
Sin embargo, más allá de la estabilidad económica, la familia tenía la preocupación de no perder el vínculo con sus raíces caribeñas. Por eso, Livia, la madre de Totó, viajó hasta Talaigua para traer instrumentos musicales con los que comenzó a enseñarles a sus hijos a cantar, bailar y tocar música tradicional ya instalados en Bogotá.
La música hacía parte esencial de la historia familiar de los Bazanta Vides. Por ambos lados de la familia existía una profunda tradición artística: Virgilio Bazanta, el abuelo, dirigía una banda y tocaba el clarinete en Magangué; Daniel, el padre, era percusionista; y Livia, la madre, cantora y bailarina. Según ha contado la propia Totó, esa pasión musical venía incluso desde cinco generaciones atrás.
Durante su adolescencia, Totó y su familia conformaron un grupo musical que rápidamente empezó a ganar reconocimiento en el ámbito local. El gran impulso llegó gracias al programa de televisión Acuarelas costeñas, transmitido en vivo todos los sábados. Allí, los Bazanta Vides interpretaban y bailaban cumbias, bullerengues, mapalés y bailes cantaos, llevando la tradición musical del Caribe colombiano a la televisión nacional. Por cinco años se radicó en París, donde estudió Historia de la música, Organización de espectáculos, Coreografía y ritmo en la Universidad de la Sorbona.










































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