Por tal motivo su sobrino y medico Edilberto Hernández Barraza y familia expresan sus más sinceras notas de condolencias a toda su familia y envió el siguiente mensaje:
“Dios la tenga en su santa gloria. Rosario, la mamá de María del Rosario mi prima, se fue entre la luz del Alba y el resplandor del lucero, que se esconde triste en el último instante de la luz de la mañana.
A Rosario, la esperan, las estrellas que nutren la noche infinita, y el silencio de la eternidad. Rosario se despidió en el cristal de la mañana cuando la luz asoma detrás del crepúsculo en medio del alba”.
En sus últimos años, ella mantenía en su negocio en San Andresito, fue una de las pioneras de las primeras tecnologías que llegaron al municipio, se convirtió en una matrona no solo de la familia sino del comercio del municipio.
El tiempo pasa y suena ese campanario solitario, un campanazo de tras de otro anunciando el tiempo universal pero también el de la eternidad. Te recuerdo en esa mecedora en la terraza de tu casa, con tu sonrisa de niña que nunca la deje de ver en ti; conmigo eras muy especial, los huequitos en las mejillas, el sudor a veces por tu frente y me decías, “ mono este pueblo si es caliente, te digo niño que no aguanto esta sofocación” era una de tus expresiones más frecuente.
Tengo muchos recuerdos en mi memoria que deseo conservar hasta mi última primavera, pero deseo paz en tu tumba y una resignación para mary y toda la familia. Fuerte abrazo de tu sobrino “el mono Hernández”.
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